Hábitos básicos para lidiar con el estrés
Cómo organizar el caos para que el estrés no nos pase factura
Escucha a tu cuerpo: ¿Qué te está queriendo decir?
A veces el estrés no llega con un letrero, sino que se disfraza de pequeñas molestias que ignoramos. Pongan atención a estas señales:
En el cuerpo: Esos dolores de cabeza que no se quitan, el insomnio (o querer dormir todo el día), la mala digestión o esa tensión en la mandíbula que nos hace apretar los dientes sin querer.
En la mente: Si te sientes irritable, ansiosa o te cuesta un mundo concentrarte en una sola cosa, ¡ojo!, tu mente te está pidiendo un respiro.
En tus reacciones: Si notas que te estás alejando de la gente, que comes por ansiedad o que cualquier cosita te hace saltar, es hora de revisar qué está pasando.
El orden en la agenda es orden en la mente
Muchas veces nos estresamos porque sentimos que el mundo nos cae encima, pero el secreto está en no improvisar.
Empieza por lo difícil: Un truco que me sirve mucho es quitarme de encima la tarea más pesada temprano. Una vez que terminas lo más difícil, el resto del día se siente mucho más ligero.
Tu espacio cuenta: No podemos estar tranquilas si el lugar donde trabajamos o descansamos es un caos. Organizar tu entorno ayuda a que tu cerebro también se ordene.
Revisa tus metas: Al final del día, fíjate qué lograste. No para regañarte por lo que faltó, sino para evitar que los pendientes se te acumulen como una bola de nieve.
El reto de trabajar y vivir en el mismo lugar
Para las que trabajamos desde casa, la línea entre la oficina y el hogar se vuelve borrosa. ¡No dejen que el trabajo las consuma!
Muevan el cuerpo: No tiene que ser una hora de gimnasio intenso; con que salgan a caminar o estiren un poco, el cuerpo libera esa tensión acumulada.
Pongan límites: Establezcan horarios de desconexión total. El mundo no se va a acabar si no contestan un correo a las 8 de la noche.
Fortalecerse desde adentro
Más allá de las agendas, lo más importante es cómo nos hablamos a nosotras mismas:
Di lo que sientes: Aprender a decir "no" o explicar que estamos sobrecargadas no nos hace débiles, nos hace sabias. La comunicación asertiva es nuestro mejor escudo.
Pide ayuda: Amigas, no somos supermujeres. Se vale levantar la mano y decir "no puedo con esto sola".
Quiérete un poquito más: Trabajen en su autoestima. Cuando nos valoramos, es mucho más fácil identificar qué situaciones no estamos dispuestas a aguantar.
Zárate Depraect, N. E., Soto Decuir, M. G., Martínez Aguirre, E. G., Castro Castro, M. L., García Jau, R. A., & López Leyva, N. M. (2018). Hábitos de estudio y estrés en estudiantes del área de la salud. FEM: Revista de la Fundación Educación Médica, 21(3), 153–157. https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S2014-98322018000300007&script=sci_arttext
Fernández-Castro, J. (s.f.). Efectos del estrés docente sobre los hábitos de salud. ResearchGate. https://www.researchgate.net/profile/Jordi-Fernandez-Castro/publication/288897954_Efectos_del_estres_docente_sobre_los_habitos_de_salud/links/56b495ca08ae2f3201130e57/Efectos-del-estres-docente-sobre-los-habitos-de-salud.pdf
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