Degradación de colágeno por el estrés
¿Sientes que tu piel está cansada? El sol y el estrés tienen la culpa (y así podemos solucionarlo)
El sol: más que un bronceado, un desgaste
A veces pensamos que el protector solar es solo para la playa, pero la verdad es que el sol es el que más nos envejece.
Los rayos UVA: Estos son los más "traicioneros" porque no queman la piel por fuera de inmediato, sino que se meten hasta lo más profundo. Ahí es donde rompen el colágeno y la elastina, que son como los "resortes" que mantienen nuestra piel firme.
Oxidación: El sol genera algo llamado "radicales libres". Imaginen que son como pequeñas chispas que van dañando nuestras defensas naturales, provocando esas manchas y arrugas que tanto nos molestan.
El estrés: cuando las preocupaciones se notan en la cara
¿Han notado que después de una época difícil nos vemos más demacradas? No es sugestión. Cuando estamos estresadas, el cuerpo suelta una hormona llamada cortisol.
Adiós al volumen: El cortisol alto "se come" el colágeno. Por eso las mejillas se ven un poco más hundidas y la mandíbula pierde esa línea firme que tanto nos gusta.
Piel apagada: El estrés también hace que nuestra barrera protectora se debilite. Por eso la piel se siente seca, sensible o simplemente se ve gris y sin vida.
Mis básicos para rescatar nuestra piel
No todo está perdido, amigas. Aquí les comparto lo que yo considero esencial para cuidarnos cada día:
Limpieza con amor: Nada de jabones fuertes que nos dejen la cara estirada. Usen algo suave que limpie, pero mantenga la hidratación.
Hidratar y proteger: Busquen cremas que tengan ácido hialurónico (para rellenar) y vitaminas C o E. Estas vitaminas son como un escudo contra esos radicales libres de los que hablábamos.
El bloqueador es ley: Aunque esté nublado o nos quedemos en casa, el protector solar es el mejor tratamiento anti-edad que existe. ¡No lo olviden!
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